Los ciberproblemas requieren cibersoluciones

Los ciberproblemas requieren cibersoluciones


LOS CIBERPROBLEMAS REQUIEREN CIBERSOLUCIONES.

El 95% de los ciberdelitos queda impune en España. Según el Ministerio del Interior, en el año 2013 se cometieron 42.437 ciberdelitos y sólo fueron castigados 2.122. Los ciberdelitos costaron 14.000 millones de euros a las empresas españolas en 2014.

He tomado esos datos del blog y de la cuenta de Twitter del abogado Álvaro Écija, (@Alvaro_ecija) fundador de Ecix Group y uno de nuestros mayores expertos en ciberdelincuencia y compliance. La frase que da título a este artículo también es de Álvaro y me viene al pelo para ilustrar el tema que quiero tratar hoy. La noticia es de hace casi dos años pero fue hace pocas semanas cuando se la escuché a mi amiga Susana González (@SusanaCyZ) y se me pusieron los pelos de punta.

La ONG Tierra de Hombres, dedicada a la lucha contra la explotación infantil, creó Sweetie, un robot con la apariencia de una niña filipina de 10 años y colgó su perfil en ciertos foros de internet para atraer a pederastas. El resultado fue una lista de más de 1.000 adultos identificados, de 71 nacionalidades diferentes, 7 de los cuales eran españoles, que contactaron con ella para solicitar servicios sexuales online. Según el director de la ONG, en internet hay cerca de 750.000 “cazadores de menores” que abusan sexualmente de niños que pueden tener incluso 7 años. Me parece un gran ejemplo de cibersolución para un ciberproblema.

La información proporcionada por Tierra de Hombres provocó la imputación y condena de una persona en Australia. ¿Y en España? Parece que aquí nadie ha sido imputado porque se trata de un delito imposible: no hay víctima porque que el ¿crimen? se comete contra una figura virtual. Lo más curioso es que los actos de la ONG podrían ser considerados como incitación al delito. ¡El mundo al revés! Dejamos sin castigo a los que perpetran acciones abominables e incluso penalizamos a los que intentan poner medios para acabar con la pedofilia.

Ante esta situación, que choca con el más elemental sentido común, decidí acudir al libro de penal que estudié en la carrera para refrescar los principios en los que se basa esta rama del derecho. Resulta llamativo que la primera frase del libro del catedrático Mir Puig sea “El Derecho penal constituye uno de los medios de control social existentes en las sociedades actuales”. Es lo que se conoce como teoría de la prevención: una de las razones de ser de las penas es la de prevenir delitos futuros. Nemo prudens punit quia peccatum est, sed ne peccetur, como ya decían Platón o Séneca.

Otro de los principios en los que se basa el derecho penal es el de utilidad. Explica Mir Puig que “si el Derecho penal de un Estado social se legitima sólo en cuanto protege a la sociedad, perderá su justificación si su intervención se demuestra inútil, por ser incapaz de servir para evitar delitos”. Los pederastas son sujetos peligrosos y habitualmente reincidentes, que arruinan la vida de los menores con sus actos. No es un crimen cualquiera. El derecho penal debe proteger eficazmente a la sociedad frente a estas nuevas formas de explotación sexual a través de internet.

En cualquier caso, la regulación penal en materia de protección de menores frente a la ciberpederastia es amplísima, a tono con las pautas internacionales, y se reforma continuamente para poner al día las mejores técnicas de cara a la protección de menores y personas desvalidas. Recientemente la Ley Orgánica 1/2015 de reforma del Código penal vuelve sobre esto y pone al día “los abusos y agresiones sexuales a menores de dieciséis años” –que afecta a los artículos 183 a 183 quater- así como los delitos “relativos a la prostitución y explotación sexual y corrupción de menores” –artículos 187 a 190- entre otros. El fenómeno del child grooming había sido ya acogido en reformas anteriores y ahora está actualizado; se protege al menor frente a abusos “a través de internet, del teléfono o de cualquier otra tecnología de la información y la comunicación

Lo interesante es que en estas novedades nos encontramos con una ampliación del concepto de pornografía infantil, llegando a comprender la “pornografía virtual” y la “pornografía técnica”. Centrándonos ahora en la pornografía virtual, el actual artículo 189.1.d) de nuestro Código penal dice que “se considera pornografía infantil”, a los efectos punitivos, “imágenes realistas de un menor participando en una conducta sexualmente explícita”; ya en la letra anterior, en el 189.1.c), se deja fuera de duda que también se considera pornografía infantil “todo material que represente de forma visual a una persona que parezca ser un menor participando en una conducta sexualmente explícita”, con lo que la ley manifiesta su preocupación por ir a los contenidos y sus efectos.

Por tanto esta expresión de “imágenes realistas” es la que incluye a la pornografía virtual, en materia de menores, en nuestro Código penal, al igual que ocurre progresivamente en los países que han suscrito los convenios internacionales sobre la materia. Y en este concepto se incluye también, según criterio dominante, a la anterior pseudo pornografía infantil a través de técnicas de “morphing”, que no es otra cosa que una técnica de animación “realista”, de figuras humanas casi perfectas física y emocionalmente, donde podría encajar Sweetie.

Teniendo en cuenta lo anterior, entiendo que las conductas pedófilas que hemos comentado sí que serían sancionables en España, al menos a partir de la entrada en vigor de la LO 1/2015. El artículo 15 del Código penal vigente establece que son punibles el delito consumado y la tentativa y el 16 puntualiza que “hay tentativa cuando el sujeto da principio a la ejecución del delito directamente por hechos exteriores, practicando todos o parte de los actos que objetivamente deberían producir el resultado, y sin embargo éste no se produce por causas independientes de la voluntad del autor”. En mi opinión, existe tentativa de delito en el caso de las personas que solicitan servicios ilícitos de Sweetie.

En cuanto a la provocación para delinquir, el Código penal señala que “existe cuando directamente se incita por medio de la imprenta, la radiodifusión o cualquier otro medio de eficacia semejante, que facilite la publicidad, o ante una concurrencia de personas, a la perpetración de un delito”. No me parece que la conducta de Tierra de Hombres encaje en este enunciado porque no creo que estén incitando directamente a cometer ningún delito sino más bien poniendo un cebo que les permitan obtener información fiable y precisa.

Comprendo que el derecho penal tiene que ser garantista y que los jueces deben aplicar todas las cautelas necesarias antes de admitir esas evidencias técnicas pero creo que no podemos poner el listón de garantías tan alto que estas conductas socialmente reprochables queden impunes. En otros países de nuestro entorno han encontrado la forma de perseguirlas y aquí también tenemos soporte legal para hacerlo, como se ha expuesto en este artículo.

 

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