El Ciclo de Inteligencia Complejo: una ágil herramienta para operar en red

logistica


Resumen

El Ciclo de Inteligencia sigue siendo una simplificación válida para explicar el modo de trabajo de la función Inteligencia. Ciertas innovaciones tecnológicas ayudan a acortar plazos en el proceso de decisión y para ello es preciso introducir algunos cambios funcionales y organizativos, pero sobre todo de mentalidad. Esas innovaciones permiten que el Ciclo de Inteligencia tradicional se amplíe con el Ciclo de Obtención, una parte del llamado Ciclo JISR de la OTAN, configurando el llamado Ciclo de Inteligencia Complejo. El Ciclo de Inteligencia Complejo ayuda a entender con mayor precisión las diferentes fases del Ciclo de inteligencia y del de decisión, que se solapan en determinados casos. La implantación del Ciclo de inteligencia Complejo satisface una renovada y eficiente implicación de la Inteligencia en el combate del futuro, acortando el tiempo de decisión y garantizando un sistema de alertas eficaz. Para ello, sin renunciar a la simplificación, es preciso normalizar el Ciclo de Inteligencia Complejo y aplicarlo de manera ambiciosa.

Introducción 

18 de junio de 1815. Uno de los ayudantes del Emperador cabalgó hacia la Granja de Caliou y le dio la novedad de que, desde el Bois de Paris, el rápido avance de la caballería prusiana de Blücher estaba diezmando las unidades de la Vieja Guardia Imperial. La acción previa del impetuoso Ney le había privado de sus reservas. Aquella lluviosa tarde hizo a Napoleón echar de menos las privilegiadas posiciones, que había seleccionado personalmente, para establecer el Cuartel General Imperial en Austerlitz o Jena, desde los que contemplaba el campo de batalla en su casi totalidad lo que le permitía tomar la acertadas decisiones que le llevaron tantas veces a la victoria. 

2 de abril de 1982. La Union Jack es arriada en Port Stanley, a continuación la bandera blanca y celeste es izada con todos los honores y gran emoción en Puerto Argentino. Atrás queda una escaramuza que cuesta un muerto y unos cuantos heridos. El comandante de la fuerza de asalto anfibio de la Infantería de Marina argentina que ejecuta la Operación Rosario se queda sorprendido al comprobar que la fuerza de Royal Marines británicos a la que acaba de derrotar y que guarnecía las Islas Malvinas era el doble de la que habían estimado ya que estaban en pleno relevo. Nadie le había advertido de este hecho y la decisión sobre el momento de lanzar la operación fue la peor posible, aunque el objetivo, finalmente, se alcanzó. Horas después, el general Leopoldo Galtieri, presidente de Argentina, anunció la victoria a la nación argentina. 

4 de abril de 2004. Las milicias del Ejército del Mahdi intentan asaltar las dos bases de la Coalición en Nayaf, ciudad santa chií, guarnecidas por legionarios españoles y soldados salvadoreños, además de “contratistas” de empresas como Blackwater. La situación llega a ser crítica. El comandante de la fuerza, el teniente general de US Army Ricardo Sánchez quiere ver directamente la situación que resulta confusa. En el screenwall del Centro de Operaciones (JOC) de Bagdad aparece la imagen en tiempo real que envía un F16 que sobrevuela Nayaf. No identifica blancos que batir ya que se percibe una masa de personal civil concentrada en las calles. Una pareja de helicópteros AH64 Apache envían también sus imágenes y su valoración de la situación. Pueden neutralizar algunos objetivos y se mantienen en espera de nuevas órdenes. Simultáneamente un UAV Predator está sobrevolando la ciudad y la imágenes que envía ayudan a Sánchez a tomar su decisión de no emplear medios aéreos y reforzar los medios en presencia confiando la solución, de momento, a las fuerzas terrestres ya desplegadas. 

Los tres ejemplos históricos que se han planteado son reales, aunque quizás no plenamente rigurosos en términos históricos1, pero permiten hacer una primera reflexión sobre la toma de decisiones en función de la información que el comandante tenga de la situación en general y, sobre todo, de la disposición del enemigo. El comandante depende de la información disponible y, más en concreto, de su precisión y oportunidad, que son características básicas de un óptimo sistema de Inteligencia. Napoleón I y el teniente general Sánchez, con dos siglos de diferencia eran capaces de tener un conocimiento preciso del campo de batalla y de la posición del enemigo y podían tomar decisiones rápidas y coherentes en tiempo casi real. El general Galtieri, dispuso de información imprecisa o incompleta y no pudo evaluar la importancia del momento de aplicar la fuerza, lo que era, en esos momentos, crucial a la hora de tomar una decisión. 

La precisión y oportunidad de la información de la que dispongan los comandantes de las unidades empeñadas en combate, o los comandantes que tienen la responsabilidad de preparar las fuerzas disuasorias en tiempo de paz, son cruciales para el éxito de las operaciones o, incluso mejor, para la callada disuasión que ahorra dinero y vidas. Como siempre ha sucedido, aunque con frecuencia se olvide, precisión y oportunidad en la información son condición sine qua non para la victoria. 

La incertidumbre es un estado habitual del hombre y en ella se ha de vivir y combatir. Reducir esa incertidumbre es la clave del éxito. El no ser consciente de esto en cada nivel, supone una grave responsabilidad que se suele pagar con sangre.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s